Doctor Oscar Vogliano

Ilustre Doctor Oscar R.C.Vogliano, Jefe de Cirugía y Director interino

del Hospital de niños de Buenos Aires, titulo mas que suficiente para engalanar la personalidad mas exquisita y exigente, titulo, entre títulos, porque seria innumerable nombrar aquí en esta pagina tus diplomas conseguidos y reconocimientos.

Ilustre Doctor Vogliano, voy a llamarte aquí como lo he hecho siempre, porque se, que si no lo hago vas a enfadarte, !Querido amigo Oscar, querido padre adoptivo, querido hermano del alma! Una de las cosas que he aprendido de ti, que mas he admirado a lo largo de los anos, fue tu magnifica entrega a los demás, tu humildad infinita, tu sabiduría extrema, tu voz impresionantemente mágica, firme, serena, mansa. Los libros que has escrito son un regalo maravilloso para el lector, y yo.....tu me conoces bien...escojo el libro mas pequeño que has escrito, no por pequeño menos importante, sino que logras en el transportar a quien te sigue, a tus recuerdos mas íntimos e imaginarlos y vivirlos como propios, tu sabes que me refiero a "una niñez como la tuya".

Me has contado muchas veces de ese pueblito humilde donde naciste, de tu ascendencia italiana y gallega, de tus padres, de tus abuelos, conservo el cuadro que me regalaste pintado por tus manos de "la casa de la abuela", gracias Oscar por tanto amor que me has dado, se muy bien de como nació tu idea y luego tu vocación de ser medico, es que tu veías que cuando pasaba el doctor del pueblo, todos se volvían con respeto a saludarle, las señoras se detenían con dulce sonrisa y los hombres se quitaban el sombrero ante el, entonces tu decidiste que querías ser doctor! porque ser doctor seguro que es muy importante!!!! Todos saludan a ese hombre!!

. Y era muy importante, pero tu lo convertiste en algo mas importante aun, con tu dedicación, con tu pasión por los pacientes, con tu inteligencia, con tu sabiduría. Sé de lo misericordioso que has sido con muchísima gente que no alcanzaba a poder pagar el precio de tu consulta y les atendías gratis, sé de las interminables colas de gente frente al consultorio esperando sin desfallecer su vez, para ser atendidos. Has sido un hombre con mayúsculas Oscar y esa ultima imagen tuya que tengo de tu chalet en Martínez, descendiendo de tus habitaciones en el ascensor privado hacia la sala, no se me borrara nunca y aunque te mereces todo, tu lugar en realidad eran esas cuatro paredes donde con pasión curabas males ajenos y ese hospital de niños maravilloso, donde pasaste mas de cuarenta anos..

Amigo Oscar, amigo ahora en la distancia, pero muy dentro de mi corazón, como se que también estoy en el tuyo. Tengo tantas cosas que agradecerte !tantas! que no sabría por donde comenzar. Se que no te gusta que yo diga esto, se que me dirás que yo te he dado mas de lo que tu me has dado a mi, y se muy bien que no es cierto, que jamás estaré a tu altura. Quiero que sepas, que nunca olvidare a tu "idolatrada Porota", y aunque nunca has querido fotos, porque no eres presumido, tengo muchos dibujos tuyos, donde incluso tratabas de ridiculizar tu rostro, pero aquí voy a poner una foto tuya, necesito ver esa foto en esta pagina. Tantas cosas tengo para decir de ti, que mejor las guardo dentro de mi corazón y las refresco cada día porque forman parte de mi y me ayudan a vivir, pero hay una, sobretodo una, querido Oscar que es inevitable, que no puedo callar, tu sabes cuando mi madre sufrió aquella parepsia, fuiste tu, quien vino a socorrerla y con tu sabiduría y ternura supiste encontrar la manera de alargar su vida lo mas posible sin sufrimientos. También fuiste tu, quien se tomo una tarde para tener una charla intima conmigo, para explicarme con mucho tacto y cariño, el proceso de aquella enfermedad, para que me fuera preparando ante lo inevitable. Fuiste tu, el que cuando mi madre falleció ya aquí en España, lejos de tu Argentina amada, me escribió esa carta que expresaba:

Querido hijo, vivir es el precio que se paga por no estar muerto. Morir es inevitable, pero tu no tienes que tener pesar por la desaparición de tu madre, mira esas imágenes que tienes de ella filmadas, mírala sonreír rodeada de amor, observa su sonrisa detenidamente y descubre lo feliz que era, lo bien que la has cuidado y el amor inmenso que le has entregado. No tengas pena, siéntete orgulloso que es lo que ella hubiera querido y no tu llanto.

Por ultimo querido Oscar, me pediste que cuando llegara a Santiago tirara un beso en tu nombre a las rúas y a la ciudad en general, por las que también paseaste varias veces en tus viajes a Europa, se que era tu ciudad preferida.. Lo he cumplido, y te lo cuento ahora, fui por la alameda, corte una bella flor, la bese en tu nombre y luego paseando por las calles de Compostela, fui dejando pétalo a pétalo tu esencia y tu recuerdo en ellas.

 


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© Bernardo Manuel Perez Bragaña